La formación adquirida por el ingeniero de la UBA le permite insertarse profesionalmente en empresas (grandes y pequeñas), en otras organizaciones y en funciones públicas, desarrollar su propio emprendimiento o ejercer su profesión como consultor, docente o investigador.

Específicamente como ingeniero civil, desarrollará su actividad en áreas donde se lleven a cabo obras civiles, hidráulicas o de transporte.

Algunos de sus campos de aplicación refieren a obras de infraestructura como aeropuertos, rutas, autopistas, vías férreas, puertos, redes de transporte urbano, canales de navegación, canales de transporte de agua, diques, represas, puentes, muelles, túneles, edificios industriales y de habitación, entre otras.

Su capacidad para el desarrollo y gestión de proyectos, el trabajo interdisciplinario –en conjunto con otras profesiones–, el manejo de idiomas y medios de diseño e información digitales, lo posicionan para las demandas más exigentes.

La cantidad de ingenieros que se gradúan por año es ampliamente superada por su demanda en el país, lo que les garantiza la posibilidad de elección y desarrollo profesional.