Creado en la década de 1970 en el Pabellón Industrias de Ciudad Universitaria, el Laboratorio de Microbiología Industrial de la FIUBA tiene como principales líneas de trabajo a la producción de celulosa bacteriana y de bioetanol de segunda generación (2G) con levaduras resistentes a múltiples estreses. Los avances registrados en este tipo de desarrollos, señala su director, Dr. Miguel Ángel Galvagno, permiten la transferencia de conocimiento desde la investigación académica al ámbito de la industria. “Hemos logrado producir etanol a partir de residuos agroindustriales en presencia de  inhibidores de la fermentación con rendimientos cercanos al teórico. A su vez, las levaduras resistentes se podrían usar en la industria para producir bioetanol a partir de sustratos lignocelulósicos”, explica.

En lo que respecta al equipamiento, esta área de investigación de la facultad dispone de biorreactores a escala laboratorio —uno de ellos con volumen de vaso de 5 litros y monitoreo en línea—, dos cámaras de cultivo, tres autoclaves —dos pertenecientes al laboratorio y otra recientemente adquirida por el Instituto de Tecnología de Polímeros y Nanotecnología (ITPN), dependiente de esta Casa de Estudios y del CONICET—, un flujo laminar, una centrífuga de laboratorio y un espectrofotómetro termobalanza.

Por otro lado, la actividad del laboratorio se financia a través de subsidios UBACyT; Proyectos de Investigación Plurianuales (PIP) y Proyectos de Investigación Orientada (PIO) del CONICET y Proyectos de Investigación Científica y Tecnológica (PICT), impulsados por la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica (ANPCyT).

Además de Galvagno —doctor en Biología de la UBA y especialista en bioprocesos microbiológicos, con énfasis en el tratamiento de levaduras— el Laboratorio de Microbiología Industrial cuenta con la participación de la Dra. Patricia Cerutti —también co-directora de este espacio de conocimiento—, así como de cinco alumnos y tres pasantes. De esta manera, las tareas de investigación llevadas adelante desde el laboratorio impactan también en la formación de nuevos profesionales de la ingeniería.

* Este artículo fue publicado en el último número de Laboratorio de Ingeniería, el boletín de Investigación de la FIUBA