"Sus estudios fueron solventados por ciudadanos que quizás nunca van a pasar por la puerta de este edificio. Y eso, como profesionales de la universidad pública, implica un sentido de responsabilidad hacia la sociedad, porque de no ser así, muchos de nosotros no hubiéramos tenido la posibilidad de ascender socialmente", dijo el decano de la FIUBA Ing. Alejandro M. Martínez, en el acto de colación que se llevó a cabo el pasado 22 de junio, en la sede de Av. Paseo Colón.

Durante la ceremonia, a la que asistieron autoridades, docentes, personal no-docente y familiares de los graduados; el decano Martínez describió algunas de las políticas implementadas en su gestión, con el objetivo de fortalecer la producción científica y académica. "Uno de los pasos que dimos fue crear una Secretaría de Planificación Académica e Investigación que nos permitiera, al margen de las cuestiones operativas, trabajar en cómo modificar los contenidos, qué posgrados tenemos que tener y cómo debemos resolver el tema del constante perfeccionamiento", detalló.

Y agregó: "Otro cambio importante es la creación de la Secretaría de Inclusión, Género, Bienestar y Articulación Social. Se cumplen 101 años de la graduación de la primera ingeniera argentina, Elisa Beatriz Bachofen, que se graduó acá en la UBA. Si hoy la ingeniería es una de las profesiones con más trabas para las mujeres, imagínense lo que fue para Bachofen cien años atrás. Sin embargo, muchas de esas trabas las seguimos viendo. Lamentablemente hay muchas chicas que se van de la profesión indicando situaciones que tienen que ver con la cuestión de género. Y algo que queremos promover es que cada vez haya más mujeres en las carreras de ingeniería".

La jura de nuevos graduados contó también con las palabras del Ing. Aníbal Mellano, director del Instituto del Gas y del Petróleo de la UBA (IGPUBA), quien reflexionó en torno al rol ético y social que deben asumir los profesionales de la ingeniería. "La ingeniería nos impone criterios de verdad muy fuertes, que no son las leyes de la física y de la química o los axiomas matemáticos. Todo lo que nos rodea pasa y seguirá pasando por las manos y por el intelecto de los ingenieros. No nos podemos permitir las esperas y las fallas que tienen otras disciplinas. Y esto nos impone una ética. Porque violando esas normas podemos producir daños muy graves a los demás. Por eso tenemos que asumirlas como una defensa inclaudicable”, destacó.

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