La microfluidica se convirtió en un área de renovado estudio a nivel mundial en años recientes debido, en parte, al interés creciente en la miniaturización e integración de complejos procesos de laboratorios en microchips.

“Mi trabajo en particular se relaciona con el transporte de partículas sólidas en suspensión a través de medios porosos para la separación de la suspensión en sus distintos componentes. Por otro lado, en la Universidad de Rutgers (USA) soy parte de un centro de investigación en ingeniería dirigido por otro argentino, el Prof. Fernando J. Muzzio, que es un experto en el área de la manufactura continua de comprimidos farmacéuticos a base de polvos, un área de gran interés industrial. En ese centro trabajo en temas de mojado y caracterización de las propiedades de interacción de líquidos con los polvos que se utilizan en la industria farmacéutica”, explica el Dr. Germán Drazer, que comenzó sus estudios en Ingeniería Electrónica en la FIUBA, cursando aproximadamente dos años en la sede de Paseo Colón. Luego, en 1991, ingresó al Instituto Balseiro (IB), donde se recibió de licenciado en Física en 1994. Al terminar sus estudios de grado regresó a la FIUBA para realizar sus estudios doctorales en Física, en el Grupo de Medios Porosos (GMP), bajo la dirección de la Prof. Marta Rosen. Al concluir su doctorado se trasladó a hacer un posdoctorado a la Universidad de la Ciudad de Nueva York (USA). Desde 2005 hasta 2012 fue profesor en el Departamento de Ing. Química y Biomolecular de la Universidad Johns Hopkins. En 2012, se trasladó como docente al Departamento de Ingeniería Mecánica y Aeroespacial de Rutgers, la Universidad del Estado de Nueva Jersey donde actualmente sigue trabajando. Actualmente, y desde agosto de 2019, Drazer se encuentra realizando una estadía en el Grupo de Medios Porosos de la FIUBA con el objetivo de profundizar investigaciones que viene realizando de manera conjunta con la Dra. Irene Ippolito y sus estudiantes.  

Cuando se le pregunta a este científico sobre el tipo de aplicaciones que podrían generar sus investigaciones en el ámbito de la industria, responde que la miniaturización e integración de complejos procesos de laboratorios en microchips podría ser una de las líneas con mayor impacto. “Se trata de algo que se ha dado en llamar ‘lab-on-a-chip’ –dice Drazer–. El objetivo original era el de obtener sistemas integrados de análisis químico que incluyan todos los pasos necesarios desde la obtención y preparación de las muestras, hasta la interpretación de los resultados de manera automática. Las posibles ventajas de utilizar sistemas miniaturizados incluyen, por ejemplo, la reducción en el volumen de las muestras necesarias para análisis químicos, los productos químicos requeridos y los desechos químicos resultantes”.

Otra de las líneas de trabajo científico de Drazer se vincula con la caracterización de polvos; en particular, la interacción de polvos con el agua, que pueden ser componentes farmacéuticos activos o bien excipientes que se utilizan, por ejemplo, para que los comprimidos se rompan en contacto con el agua al ser ingeridos. “La National Science Foundation nos adjudicó fondos para mantener esta colaboración con la Prof. Ippolito, en el marco de un proyecto donde estudiamos la relación de las propiedades de los polvos y las condiciones en las cuales son procesados con las propiedades de los comprimidos que se obtienen”, cuenta Drazer.

“El centro del que formo parte recibe fondos de agencias nacionales, como la National Science Foundation o la Federal Drug Administration, y también de distintas empresas farmacéuticas y otras que desarrollan tecnología para el sector”, responde Drazer cuando se le pregunta sobre el vínculo actual entre la universidad y el mercado industrial de base tecnológica. “Uno de los objetivos, por ejemplo, es modernizar la manufactura de productos farmacéuticos, desarrollando e implementando la manufactura continua de los mismos, en contraste a la producción por lotes. Dadas las ventajas en términos de mejora del control y la calidad del producto y el menor costo de producción, tanto la industria como los entes reguladores coinciden en promover esta modernización. El centro colabora con la industria y las agencias nacionales para alcanzar este objetivo”, grafica el Dr. Drazer, de esta técnica que incluye conocimientos de la física, la química y, por supuesto, la ingeniería.